4 OLIVAS 1/2 KILO

4 olivas 1/2 kilo

Las hay menudas, normales, gordas y extragordas.

Verdes y negras mezcladas.

De mal caer algunas, de muy mal caer otras y cuando no quieres se caen solas.

De mal recoger, sobre todo las del suelo, a pizco entre la humedad y las hierbas, y sin olvidar las zarzas que campan a sus anchas por el terreno.

Pero que buenas son, aunque a mí solo me gustan esas de sabor a anchoa, curiosamente en Casa rural el Francés no tenemos ningún olivo de ese tipo… Hay albas, negraletas, sevillanos… pero no de las mías.

Hoy hemos cogido unas muy gordas, daba pena dejarlas en el suelo. Pero no por ser gordas son mas buenas, ni tienen más carne, y por supuesto, tampoco tienen más aceite. Lo que sí tienen es un hueso muy gordo y un montón de piel, pero daba un GUSTAZO cuando con seis olivas ya tenías la mano llena.

En Casa Rural el Francés en Huesca, recogemos olivas

Lo más bonito de las olivas es cuando vuelves del torno con el aceite, todo limpio, un color oro brillante, un olor muy peculiar e inolvidable. Ese aceite que acompaña muchos de nuestros platos, por no decir todos.

El oro negro.

Y este es un buen año para todo: para cogerlas, pues el tiempo nos acompaña. Para llevarlas al molino de Secastilla y traer ese producto de calidad. Para disfrutar de un cielo con un azul precioso y por supuesto … para hacer un trabajo en equipo. Aunque este año os hemos  echado de menos a todos los que alguna vez habéis venido con nosotros al olivar y nos habéis ayudado a recogerlas. Pese a deciros que es un trabajo durillo, habéis estado allí, sin quejaros, arriba, abajo, estirando, recogiendo, vareando,… acompañándonos en el torno y encima con una sonrisa de oreja a oreja.

Mª Cruz y Rafael cuentan siempre cuando ellos eran jóvenes y  se iban a recoger olivas, llegaban al olivar y lo primero era encender un fuego para calentarse un poco. Después rompían el hielo y empezaban a cogerlas del suelo y cuando tenían los dedos muy fríos, a calentarse un rato y a continuar.

Por supuesto, esto se hacía a las vueltas de Navidad, porque el que coge las olivas antes de Navidad se deja el aceite en el olivar; o por lo menos eso decían. Y aunque falta más de un mes nosotros ahí estamos pasando las mañanas.

Este año hemos arreglado unos tarros en casa, se lavan las olivas  y se ponen con agua durante 9 días. Esa agua se cambia cada día, después se apañan con hierbas varias, sal y ajos, hasta que pasan unos dos meses y ya están “muertas” y se pueden comer. Y también hemos puesto al sereno, con sal gorda y después al congelador. Ya las probaremos con alguna cervecita o una copa de vino este verano en la puerta de casa.

Como curiosidad hay una cosa que me gusta mucho, es cuando algún viajero ha olvidado el aceite y baja a pedirnos un poco. Le explicamos que es un aceite sin sulfatos y sin químicos que es de nuestra propia cosecha y es “natural, natural”, como la vida misma.!!!.

La cara de sorpresa de algunos es muy divertida, no por el aceite, ni por el trabajo, mucho menos por imaginar que tenemos olivos. Es por: “natural natural”, pero aún existe algo así  ??? En CASA rural el FRANCÉS siii.

Hasta la próxima.