LA GÜELLA

Cuando llegan los VIAJEROS a CASA FRANCÉS, siempre intento explicarles la historia de la casa, valga la redundancia.

Me parece genial que sepan lo que era, lo que había y que se puedan imaginar el cambio.

Pero hoy la que se ha quedado sorprendidísima y se ha imaginado el pasado no tan lejano, he sido yo.

Y no por la historia de la CASA, sino por la historia de unos de sus habitantes: LAS OVEJAS, nuestras güellas.

Todos sabéis que en la mayoría de los pueblos, en unas casas u otras y si no en todas, tenían ovejas o cerdos, y en ocasiones las dos cosas, como fue en la nuestra.

Los cerdos vivían en LA VUELTA, que es la bodega, y las ovejas en EL CASTILLO, que es la era de casa OLIVA.

En Bellestar tenían un pastor para las tres casas en las que había ovejas: Sarrau, Pallas y Francés; este pastor pasaba en cada casa por días por oveja.

Por las mañanas, mientras le preparaban la fiambrera, él ayudaba en los corrales, cuando todo estaba ordenado se iba al monte y allí estaba hasta el atardecer.

Al volver las ovejas iban todas juntas, pero maravillosamente se iban separando y cada una iba a su corral, nadie tenía que dividirlas, ni vigilarlas, ellas solas se organizaban.

Era increíble ver esas separaciones, por supuesto que de vez en cuando alguna se despistaba y pasaba la noche en el otro corral, pero no por eso dejaban de alimentarla y cuidarla.

Así empezaron los SAN FERMINES en BELLESTAR. Fueron mis hijos, Joaquín y Juan  quienes cada tarde de verano iban a buscarlas al cruce y venían corriendo delante de ellas y pese a que estas sabían hacia donde tenían que ir, nunca les quitamos a los críos la ilusión de creer que les seguían porque les conocían y que eran unos buenísimos pastores.

Hoy estábamos en la puerta de la Iglesia de Santo Toribio y Vicente, el vecino, me ha dicho el porque las piedras de un lado de la fachada son tan diferentes a la del otro……y allí he FLIPADO.

Por culpa de las OVEJAS de casa FRANCÉS.

Su corral estaba en el Castillo y cada vez que abrían la puerta para entrar o para salir, ellas iban a chupar la sal y los minerales que esas piedras les proporcionaban.

CONCLUSIÓN: A partir de ahora también tendré que explicar la huella que las güellas dejaron en el pueblo.